El Nápoles-Liverpool aparece como uno de los platos fuertes de la primera jornada de la Liga de Campeones, un partido que tendrá un duelo de estilos en los banquillos: el bonachón Carlo Ancelotti contra el rockero Jürgen Klopp.

En su época de entrenador del Borussia Dortmund, Klopp, de 52 años, hablaba de «fútbol heavy-metal» para describir su estilo de juego vertiginoso, de constante ida y vuelta, y su agitada manera de vivir el partido en el banquillo.

Enfrente tendrá a Ancelotti, de 60 años y uno de esos entrenadores con pinta de bonachones, que difícilmente levanta la voz y que parece que nada le pone intranquilo.

Pese a que ambos tomaron caminos distintos (el italiano tiene experiencia en los cinco grandes campeonatos europeos y el germano ‘solo’ conoce la Bundesliga y la Premier League), la Champions estaba en el destino de estos dos hombres.

Para el italiano, que ya conquistó la Orejona como jugador del Milan, debutó como técnico llevando al club lombardo a un nuevo título europeo en 2003. Un éxito que repitió de nuevo con el equipo italiano en 2007 y con el Real Madrid (la Décima, en 2014).

Klopp, en cambio, parecía reñido con los títulos, lo que le creó incluso cierta fama de perdedor. Sobre todo en el Liverpool, al que llegó en 2015 y con el que perdió en sus tres primeros años una Europa League (frente al Sevilla en 2016), una Copa de la Liga (en 2016 contra el City) y, especialmente, la final de la Liga de Campeones contra el Real Madrid en 2018.

Finalmente, y tras seis finales consecutivas perdidas (una de la Champions en 2013 y dos de la copa alemana en 2014 y 2015 siempre con el Dortmund, con el que ganó dos Bundesligas en 2011 y 2012), Klopp rompió la racha al ganar la Liga de Campeones contra el Tottenham el pasado 1 de junio.

Esta sexta Copa de Europa para los Reds fue la culminación de la historias de amor entre Klopp y el histórico equipo inglés y la confirmación del germano como uno de los grandes entrenadores del momento.

– Eléctrico –

Ambos se enfrentaron ya el pasado año en la fase de grupos de la Champions, en una llave muy complicada por la presencia también del París SG, con una victoria por la mínima para cada equipo y por la clasificación in extremis, gracias al mayor número de goles marcados, de los Reds en detrimento de los napolitanos.

El martes en el estadio de San Paolo, sus caminos vuelven a encontrarse y el contraste en los bancos será otra vez impactante entre el «eléctrico» Klopp, como le definió el brasileño Fabinho en una entrevista en L’Equipe en enero pasado, y la pachorra de Ancelotti.

«Es una figura paternal para nosotros. Con sus bromas y su lenguaje corporal nos saca presión», añadió el centrocampista holandés Georginio Wijnaldum.

– Como el comisario Maigret –

Un aura de protección acompaña también toda la carrera de Ancelotti, descrito por todos como un técnico muy cercano a sus jugadores… y como un ‘bon vivant’.

«Ancelotti es como el comisario Maigret que resuelve investigaciones en el restaurante. Ancelotti resuelve los problemas cortando rodajas de salchichón», resume el periodista italiano Fabio Caressa, en referencia al personaje literario creado por Georges Simenon.

Pese a la exitosa trayectoria de Ancelotti, el técnico aún no ha logrado el amor incondicional de los ‘tifosi’ napolitanos, nostálgicos de Maurizio Sarri y que achacan al entrenador que, fichado para ganar títulos, aún no haya levantado una copa con el club.

Sólo el presidente Aurelio De Laurentiis parece encantado. «Carlo es el Karajan del fútbol», llegó a decir la semana pasada, comparándolo con el gran director de orquesta del siglo XX.

«Inflexible, pero de manera democrática, irreprochable en el plano cultural y ejemplar en amistad», añadió de manera misteriosa.

Pero bajo la apariencia de bonachón, Ancelotti también saca los dientes cuando es necesario, como el pasado jueves al ver el estado de los vestuarios de San Paolo, aún en obras a menos de cinco días del estreno en la Champions.

En un duro comunicado, ‘Carletto’ dijo estar «indignado» y «enojado» por la situación.

Pero Klopp salió al paso para tranquilizarle. «Estoy seguro que encontraremos un sitio para cambiarnos y tomar una ducha. Mientras haya una cancha, jugaremos», bromeó.

© 2018, AFP

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