De estar sin equipo tras el final de la pasada Premier League a guardar la portería del Liverpool en el partido por la Supercopa de Europa el miércoles en Estambul. La vida del arquero español Adrián San Miguel, como en un cuento de hadas, ha cambiado por completo en apenas unas semanas.

«En agradecimiento por vuestra hospitalidad quiero colaborar con este cheque regalo de materiales y equipamiento deportivo». El pasado 31 de julio, el UD Pilas, conjunto sevillano de la primera andaluza, sexta categoría del fútbol español, publicaba el detalle que el meta había tenido con el club por permitirle entrenar en sus instalaciones luego de terminar su contrato con el West Ham inglés.

«El guardameta Adrián San Miguel ha estado entrenando en el estadio Manuel Leonardo Ventura de Pilas durante dos semanas, para mantenerse en forma mientras llega a un acuerdo con un equipo en el que jugar a partir de ahora», explicaba el modesto equipo no profesional en su página web.

Aunque la curiosa situación del arquero y su bonito gesto habían llamado ligeramente la atención en las redes sociales, nada hacía sospechar la carambola que se produciría días después.

El meta suplente del Liverpool, el belga Simon Mignolet (22 internacionalidades), se marchaba al Brujas, a su país, tras un periplo de nueve años en la Premier League. La formación de Jürgen Klopp se movió con rapidez y ató a San Miguel, que vistió la camiseta de los ‘Hammers’ en 150 ocasiones, aunque no llegó a ponerse los guantes en liga el curso pasado.

Fue un movimiento hábil de los dirigentes de Anfield: los ‘Reds’ se hacían con un portero con mucha experiencia en el fútbol inglés que aceptaba su rol de suplente del titular, el brasileño Alisson Becker.

Pero quien pretende someter al fútbol a la racionalidad no suele tener éxito en su objetivo.

El pasado viernes se asistió a un nuevo ejemplo de esta máxima: Alisson se lesionó a los 40 minutos de partido del primer juego de la temporada ante el Norwich City, y San Miguel, que una semana antes estaba entrenando en el campo de un equipo amateur, saltaba al césped del campeón de Europa para reemplazarle.

– La segunda oportunidad de su vida –

No se puede decir que el sevillano no esté habituado a estos vaivenes que da la vida. Fue otra carambola del destino la que le situó por primera vez bajo los palos de la portería del Betis, de la que solo se marchó para volar a Londres.

En septiembre de 2012 el equipo verdiblanco visitaba al Málaga sin su portero titular aquellos días, ‘Fabri’. A los 10 minutos de juego, el meta encargado de sustituirle, Casto, era expulsado.

El entrenador bético, Pepe Mel, se giró entonces al banquillo y comprobó que no tenía otra que recurrir al inexperto San Miguel, que venía del filial. El joven encajó cuatro goles aquella noche pero guardaría la puerta a cero en los siguientes tres compromisos. Desde ese momento se afianzó como titular y al final de la temporada se marchaba libre al West Ham.

En Upton Park vivió sus mejores momentos entre 2014 y 2016, cuando fue el titular indiscutible y se ganó incluso una convocatoria para la selección española en septiembre de 2016, aunque no llegó a debutar.

Como aquella tarde liguera en la Rosaleda, la fortuna ha vuelto a sonreír a Adrián San Miguel. El arquero de 32 años ha recibido la segunda oportunidad de su vida: una primera final europea y la titularidad en Anfield. En sus manos está volverla a aprovechar.

© 2018, AFP

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