Luis Suárez y Edinson Cavani comparten el fuego sagrado del ataque de Uruguay y en la Copa América Brasil-2019 la llama promete estar más encendida que nunca.

Un centenar de goles convertidos entre ambos delanteros colaboraron con la resurrección que La Celeste protagonizó en la última década.

Campeones en la Copa América Argentina-2011, los goleadores buscan repetir título en el patio del gigante Brasil.

– El Pistolero llega «espectacular» –

El tiempo esta vez jugó en favor de Suárez, cuya realización a tiempo de una artroscopia en la rodilla derecha por una lesión meniscal interna lo dejó listo para pelear la Copa.

«Estoy espectacular, mejor de lo que pensaba», soltó Suárez en la semana al llegar a los entrenamientos en Uruguay, aliviando la ansiedad de una afición que sufre con cada lesión del jugador.

Suárez aseguró que en Barcelona hizo «un gran trabajo con la gente del club para poder estar lo antes posible, (pero) sin prisa, porque sabíamos que teníamos margen de sobra».

El equipo de Lionel Messi no pudo contar con el uruguayo en la final de la Copa del Rey, que terminó en manos del Valencia. Pero la Celeste tendrá a su máximo goleador histórico con 56 anotaciones en 107 duelos, el último un golazo de tiro libre directo, el viernes contra Panamá en el último juego amistoso previo al torneo.

Suárez lo hizo de nuevo y, al igual que en Brasil-2014, volvió de una lesión para liderar a los charrúas con sus goles a octavos de final, instancia que se perdió por suspensión.

Una mordida al italiano Giorgio Chiellini lo dejó entonces fuera del Mundial, y superar el antecedente le costó sudor y lágrimas que se secó en Rusia-2019, con dos goles y pasaje a cuartos.

Pasado olvidado y futuro de Copa América. Sin Diego Forlán que lideró la causa celeste en la consagración de Argentina-2011, el Pistolero se une a Cavani con sed de Copa.

– Cavani, un príncipe desencantado en París-

Si Suárez es el torbellino de Uruguay, Cavani es el príncipe que muta a obrero si así lo pide la táctica del Maestro Oscar Tabárez.

Sin escudarse en los 46 goles que suma con la Celeste en 110 partidos, el Matador fue volante de ocasión para salvar al técnico cuando faltaban fichas en el mediocampo.

«Tenemos muy buenas opciones», sostuvo Cavani, incluso antes de que el gran favorito Brasil perdiera a Neymar por lesión, abriendo aún más el juego en el torneo.

Haciéndose sentir por elevación con su espigada figura, lanzándose en velocidad para tomar los pases de Suárez o intercambiando posición con el Pistolero para dejarlo de cara al gol, Cavani es fundamental.

Así lo demostró en el pasado Mundial de Rusia-2018 cuando sus goles pusieron a Uruguay en cuartos de final, instancia que miró desde la banca por una lesión que le impidió enfrentar a Francia.

Cavani masticó bronca y soportó la derrota celeste ante el país que lo disfruta cada fin de semana y que terminó con la Copa del Mundo en su poder.

El París Saint Germain es el equipo del uruguayo, pero desencuentros con el brasileño Neymar y lesiones lo sacaron del sitial de honor que logró a fuerza de goles en sus primeros años en el club.

Medios internacionales ya sitúan al Matador en el Atlético de Madrid, que debe sustituir al galo Antoine Griezmann. Cavani piensa en la Copa, antes de hacer las valijas.

© 2018, AFP

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