Mientras Argentina inicia en Ezeiza la preparación para el Mundial de Francia, su ilustre goleadora Sole Jaimes cuenta las horas para enfrentar al Barcelona en la final de Champions. La niña que aprendió a jugar al fútbol descalza vive un sueño en el todopoderoso Lyon.

El sábado en Budapest puede convertirse en la primera argentina que logra la Champions.

«El Barcelona es un equipo con muchas jugadoras talentosas, no soy una persona que grita victoria antes de un partido. Creo que esta final va a ser magnífica», señaló hace unos días.

Jaimes celebró en enero su 30º cumpleaños con un regalo inesperado. El Lyon, vigente triple campeón europeo, le ofrecía un contrato de seis meses.

No se lo pensó. «Mi sueño siempre fue ir al mejor del mundo y jugar una Champions, así que dije que no al equipo de China y al otro día ya estaba viajando para Francia», señaló hace unos meses.

En Lyon se convirtió en la suplente de la noruega Ada Hegerberg, elegida en diciembre como la primera Balón de Oro.

– Suplente de Hegerberg –

«Me dio una carta enseñándome palabras en francés con la traducción en español. ¡Hasta puteadas me explicó! Es la mejor del mundo y ocupo su puesto», señaló en Olé sobre el recibimiento que le dio Hegerberg.

De aquellas primeras horas, Jaimes recuerda también la firma del contrato con Jean-Michel Aulas, presidente del club e impulsor del equipo femenino más poderoso del mundo. En el Parc Olympique le entregó la camiseta con el dorsal 25.

Un premio tras un trayecto con muchas curvas. En tres lustros pasó por Boca, River y emigró a Brasil, donde el fútbol femenino está más desarrollado, para jugar en Foz Cataratas, San Pablo y Santos.

Figura en Brasil, en 2017 se convirtió en la primera mujer extranjera en ganar el premio Bola de Prata, que se entrega desde 1970 a la máxima goleadora. Lo logró con el histórico Santos.

Antes de recalar en Francia su última parada fue el Dalian Quanjian chino.

«Vivía en un barrio privado, un chófer me llevaba y me traía. Ni hablar del sueldo: ni sumando lo que ganaba en todos los clubes juntos conseguía equiparar lo que cobraba ahí. Después, técnicamente no eran tan fuertes», explicó.

Dos décadas antes, Jaimes crecía en la localidad rural de Nogoyá, en la provincia de Entre Ríos. «Mi mamá tuvo que criar a siete hermanos sola. Toda mi vida jugué descalza y creo que eso me ayudó a llegar a ser profesional», explicó en una larga entrevista con Página 12.

«Siempre fui consciente de que mi mamá no me podía dar algo y yo me sentía mal porque sabía que ella quería. Nunca tuve torta, nunca recibí un regalo, pero hoy elegiría la misma infancia que tuve», añadió.

Ahora se puede permitir el lujo de ayudarla económicamente y «pagar las clases de inglés de sus sobrinos».

¿Cómo fue formarse como jugadora en un medio tan masculino?

«Me decían ‘machona andá para casa’. No querían ni que fuera al parque, pero yo amaba ir. Mi infancia fue la etapa más linda de mi vida», recordó.

– ‘Topo Gigio’ y Riquelme –

De jugar descalza a entrenarse en la lujosa ciudad deportiva del Lyon: «Acá te dan un auto y un departamento, es un mundo aparte».

Habitual suplente, Jaimes viene de conquistar la Liga -5 partidos, 1 gol- y la Copa francesa -2 encuentros-.

Le queda la espina de debutar en Champions. Por lo pronto ha entrado en la convocatoria del entrenador Reynald Pedros para la cita del sábado.

Una vez terminada la temporada con el Lyon, se unirá a la Albiceleste, con la que conquistó el tercer puesto en la Copa América 2018.

Admiradora de Juan Román Riquelme, también celebra los goles echándose las manos a las orejas. Una final de Champions y un Mundial por delante: Dos ocasiones de oro para seguir festejando en homenaje a ‘Topo Gigio’.

© 2018, AFP

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