Un manto de incertidumbre cubre a las principales ligas de ascenso, que han visto manchado el final de sus campeonatos por las decisiones administrativas.

Quiché fue denunciado por Reu por la suplantación de identidad de dos jugadores, protesta que fue rechazada en la Primera División, pero la Comisión de Regularización pidió el expediente para analizar el trámite que se le dio, y esto podría incluir la revocatoria del primer fallo, lo que dejaría en el limbo a un finalista del Clausura.

Mientras tanto, la Segunda División aplazó la final de su torneo porque los dos equipos clasificados, Plataneros y La Libertad, fueron denunciados por estar insolventes, lo que en el reglamento se sanciona con la pérdida del partido, por lo que los finalistas podrían ser Ipala y Capitalinos, pero falta ver la decisión que se tome.

Estos relajos son producto y reflejo de la anarquía que reina en nuestro futbol, cuya credibilidad se deteriora día a día con situaciones ajenas a lo deportivo.

Afortunadamente en la Liga Nacional no se ha llegado a esos extremos y todo está listo para que cuatro equipos departamentales disputen el título, derecho que se ganaron a pulso en el terreno de juego.

Este artículo también fue publicado en la sección de Deportes de Nuestro Diario el miércoles 15 de mayo.

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