Emiratos Árabes fue sancionado con un partido a puerta cerrada y 150.000 dólares de multa (133.400 euros) tras el lanzamiento de zapatos y otros altercados en la semifinal de la Copa de Asia perdida contra Catar, el 29 de enero.

Según la decisión tomada el lunes por el órgano disciplinario de la Confederación Asiática de Fútbol, Emiratos jugará a puerta cerrada su próximo partido en casa de clasificación a la Copa de Asia de 2023.

Emiratos, que organizaba la competición y jugaba en casa en Abu Dabi, perdió por 4-0 contra Catar, lo que había provocado la ira de los aficionados locales.

El partido se desarrollaba en un contexto geopolítico tenso: desde junio de 2017, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto rompieron todo lazo diplomático y económico con Catar, acusado de apoyar a movimientos extremistas y de acercarse al rival regional de Riad, Irán. Acusaciones desmentidas por Doha.

Antes del partido, el himno catarí había sido silbado y los aficionados habían lanzado botellas de agua y zapatos contra los jugadores cataríes, alcanzando uno de ellos en la cabeza al centrocampista Salem Al-Hajri tras el tercer gol.

En los países del Golfo, lanzar un zapato a alguien está considerado como un grave insulto. Tras el partido, una lluvia de zapatos y botellas de plástico cayó sobre los jugadores cataríes, que festejaban su victoria.

Tras ganar a Emiratos, Catar derrotó a Japón por 3-1 en la final, para ganar la Copa de Asia, el primer título de envergadura del pequeño emirato, organizador de la próxima Copa del Mundo en 2022.

© 2018, AFP

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