En estos tiempos de béisbol del bueno en la gran carpa y con aroma de ciclismo en nuestra tierra, es imposible evitar los recuerdos del espectáculo que había en el Enrique Torrebiarte allá por los ochenta en la competencia doméstica, sin contar con los centroamericanos de selecciones y equipos campeones que provocaban un lleno a reventar en el Parque de la Zona 2.

También vienen a mi mente los campeonatos de baloncesto que se disputaban en el Teodoro Palacios, que lucía abarrotado todos los días de aquellos espectaculares torneos de combinados nacionales o clubes del istmo. En ambos deportes Guatemala no era dominante, pero sabía competir y más de una vez venció a los poderosos del área. Lamentablemente ahora es solo historia.

Hablar de la Vuelta es recordar a Pepe Mansilla, Macord, César Quezada, Sergio Álvarez, Domingo Núñez y tantos otros comunicadores que nos contaban lo que sucedía en la carretera cuando no existían los celulares ni las redes sociales, pero ya brillaba el genio de Tono Funes.

Ahora los recorridos han cambiado y los invitados también, pero la emoción continúa y hay que redoblar esfuerzos para que siga siendo un espectáculo que perdure por siempre.

Este artículo también fue publicado en la sección de Deportes de Nuestro Diario el miércoles 17 de octubre.

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