Momentos
15 de Abril, 2010
En la vida las cosas tienen valor por los momentos en los cuales Dios decide ponerlos en nuestro camino, el momento es determinante en el valor final de una situación o de una acción que podría cambiar la historia de la vida de cualquier ser humano.
Definitivamente no se puede comparar cuando usted canta el Himno Nacional en primero primaria, con la ocasión que usted lo cantó en su Graduación de la Universidad, no vale lo mismo un beso de novios al beso que se da con su pareja al momento que los declaran marido y mujer.
Y aunque las situaciones sean las mismas y las acciones sean las mismas, los resultados serán totalmente distintos acorde a los momentos de la situación que se está viviendo.
Estoy cansado de escuchar en diferentes medios de comunicación la frase: “El árbitro se equivocó pero no influyó en el resultado porque se equivocó para los dos lados o porque la goleada no cambiaba con esa jugada que erró en la marcación”.
¿Cómo que no influyó? ¿Cómo que no pudo cambiar la historia? Todo depende del momento porque si en un 0-0 comete un error, la situación del partido pudo cambiar totalmente e inclinarse para un costado que a lo mejor no es el costado para el que finalmente se inclinó.
Errores son errores y no deben ser medidos por la situación si influyó en el resultado o no, sino deben ser medidos por el momento en el que se cometen ya que pueden cambiar drásticamente el curso del futuro de un partido, de un trabajo semanal, de un club y de una afición, más allá de los intereses deportivos también los económicos.
Son detalles que influyen y que desgraciadamente nunca sabremos cómo pudieron cambiar la historia de un partido de fútbol pero esos fuera de lugar que prefieren marcar por si las dudas o esa falta ofensiva que se sacaron de la manga para evitar peligro, aquella tarjeta amarilla que se guardaron, aquel tiro de esquina que no marcaron o aquella jugada que salió pero se hicieron de la vista gorda pudieron cambiar totalmente la historia de un partido de fútbol, aunque muchos piensen que no hay pecado porque “no influyó en el resultado”.
Exactamente pasa lo mismo con el caso de Jalapa y la Federación de Fútbol, cuando el equipo de Jalapa descienda y esos 6 puntos no valgan nada probablemente el Dr. Jiménez se lavará las manos y los regresará para intentar quedar bien con Dios y con el diablo al mismo tiempo, pero cuando regresen ya no valdrán lo mismo que cuando se los quitaron al equipo, aunque en resumidas cuentas sigan siendo 6 puntos.
Todo depende del momento, no solo en el fútbol, sino también en la vida de cada uno.
En la vida las cosas tienen valor por los momentos en los cuales Dios decide ponerlos en nuestro camino, el momento es determinante en el valor final de una situación o de una acción que podría cambiar la historia de la vida de cualquier ser humano.
Definitivamente no se puede comparar cuando usted canta el Himno Nacional en primero primaria, con la ocasión que usted lo cantó en su Graduación de la Universidad, no vale lo mismo un beso de novios al beso que se da con su pareja al momento que los declaran marido y mujer.
Y aunque las situaciones sean las mismas y las acciones sean las mismas, los resultados serán totalmente distintos acorde a los momentos de la situación que se está viviendo.
Estoy cansado de escuchar en diferentes medios de comunicación la frase: “El árbitro se equivocó pero no influyó en el resultado porque se equivocó para los dos lados o porque la goleada no cambiaba con esa jugada que erró en la marcación”.
¿Cómo que no influyó? ¿Cómo que no pudo cambiar la historia? Todo depende del momento porque si en un 0-0 comete un error, la situación del partido pudo cambiar totalmente e inclinarse para un costado que a lo mejor no es el costado para el que finalmente se inclinó.
Errores son errores y no deben ser medidos por la situación si influyó en el resultado o no, sino deben ser medidos por el momento en el que se cometen ya que pueden cambiar drásticamente el curso del futuro de un partido, de un trabajo semanal, de un club y de una afición, más allá de los intereses deportivos también los económicos.
Son detalles que influyen y que desgraciadamente nunca sabremos cómo pudieron cambiar la historia de un partido de fútbol pero esos fuera de lugar que prefieren marcar por si las dudas o esa falta ofensiva que se sacaron de la manga para evitar peligro, aquella tarjeta amarilla que se guardaron, aquel tiro de esquina que no marcaron o aquella jugada que salió pero se hicieron de la vista gorda pudieron cambiar totalmente la historia de un partido de fútbol, aunque muchos piensen que no hay pecado porque “no influyó en el resultado”.
Exactamente pasa lo mismo con el caso de Jalapa y la Federación de Fútbol, cuando el equipo de Jalapa descienda y esos 6 puntos no valgan nada probablemente el Dr. Jiménez se lavará las manos y los regresará para intentar quedar bien con Dios y con el diablo al mismo tiempo, pero cuando regresen ya no valdrán lo mismo que cuando se los quitaron al equipo, aunque en resumidas cuentas sigan siendo 6 puntos.
Todo depende del momento, no solo en el fútbol, sino también en la vida de cada uno.