Inevitable
Seis jornadas del Torneo Clausura se han disputado en menos de un mes y en seis juegos por equipo hemos visto reiteradamente el enorme mal que padecemos desde que nacimos futbolísticamente: el conformismo.
Ese conformismo que nos lleva muchas veces a calificar nuestro futbol de muy baja calidad, ese conformismo que se presta para ponerle muchos nombres, hasta llegar al más fuerte y al que nadie gusta: la mediocridad, evidente en todo sentido y que no se ve para algunos pero que repercute en asistencias a los estadios y problemas adentro y afuera de la cancha con fanáticos frustrados por la incapacidad de su equipo.
Pero es tanto lo que nos afecta la mediocridad que incluso se refleja en la dirigencia deportiva. Sólo de mediocres y altaneros es no pagar por lo menos el servicio de agua potable para las instalaciones de la Federación de Futbol durante cuatro años, o hacer un show poniéndole la camisola a cierto veterano futbolista, presentándolo a la prensa como nuevo integrante del equipo, y al final este tiene que volver a jugar con el mismo club en el que estaba en el torneo anterior. ¿Estará todo esto aislado del rendimiento deportivo? ¿O será que uno, dos o casi tres meses de atraso en salario de los jugadores no repercute en el bajo nivel que observamos en términos generales?
Cambiar para ser mejores, tal vez se pueda lograr en otros campos; lograr el perfeccionamiento o por lo menos acercarse a él es una tarea difícil, todo se degenera al igual que una sociedad en la que todos ponemos el grito en el cielo y le pedimos a Dios que no seamos las próximas víctimas, así podemos golpearnos el pecho y culparnos más de tres veces para que nuestro futbol cambie y nos encontraremos tal vez en un cuarto muy obscuro cuestionándonos porque todo tiene que ser así.
Se dice que los patojos que viene atrás podrían ser distintos y darnos un mejor futuro, me pregunto ¿cómo? Si el dirigente del futbol lo único que quiere es apropiarse de los derechos deportivos o papeles del jugador joven, lo hace firmar aprovechándose de una ilusión hasta por seis años, no le da zapatos de futbol, a duras penas le presta un uniforme que el cloro puso de distintas tonalidades, lo hace viajar el mismo dia, no le da desayuno, lo hace entrenar con pelotas viejas y si se lesiona se olvida de él; eso si, ya recuperado y cuando otro equipo está interesado, le pide derechos de formación.
Es inevitable. El dirigente deportivo tiene metida en la cabeza la frase de cierta tarjeta de crédito, la vida es ahora, con lo que demuestra que poco le importa lo que pueda suceder el otro mes.
Será hasta una futura oportunidad cuando nos volvamos a saludar. Les deseo éxitos y esperanzado en Dios y el Milagroso Señor de Esquipulas podamos tener un mejor país y un mundo distinto. Hasta pronto.
8 de Febrero, 2010 - 20:45
mucha razón tiene sr rodríguez. creo que la excepción a esta regla es marquense, con dirigentes responsables y un cuerpo técnico que ha trabajado bien con nuevos valores, ahora se ve reflejado ese trabajo con el equipo peleando los primeros puestos y seguramente en 1 o 2 años serán campeones con esta misma camada. el resto, incluidos municipal (no lleva ni 30 minutos acumulados con jugadores sub-20), cremas, xela y suchi, lo mismo de siempre