Decisión inteligente
Martes, 29 de Diciembre de 2009Se acabó 2,009 y, con él, también terminó la primera década del Siglo XXI, la que nos dejó más penas que glorias y más tristezas que alegrías, lo que debiera obligarnos a hacer un alto en el camino para tratar de enderezar el rumbo de nuestro futbol, con la finalidad de que podamos abrigar la esperanza de un futuro mejor.
El nuevo presidente de la Federación tomó el cargo lleno de entusiasmo, pero da la impresión que no cuenta con buenos asesores y eso puede conducirlo a cometer los mismos errores de los últimos años, sobre todo en la contratación del entrenador de la Selección Mayor.
Antes de dar ese paso debemos reconocer que de una liga mediocre no se puede obtener una selección campeona y que los jugadores nacionales de mediana calidad son muy pocos, por lo que cualquier técnico se va a topar con la carencia de material humano para trabajar y conseguir resultados positivos.
Siendo esa nuestra realidad, el trabajo debe plantearse a corto y mediano plazo. En este último, la Federación debe impulsar todas aquellas medidas que tiendan a que podamos mejorar en la enseñanza y fundamentación de los jóvenes futbolistas, y que estos puedan madurar más pronto y ser aptos para la competencia profesional a los 18 años.
Pero también tendremos necesidad del corto plazo, porque es imperativo que nuestra Selección juegue en todas las fechas FIFA para intentar escalar en el ranquin y no vernos en más aprietos al momento de la siguiente eliminatoria, a la vez de darle el mayor rodaje posible al equipo que participará en el camino a Brasil 2,014.
Por eso es preciso traer un entrenador que esté dispuesto a trabajar, y no a alguno de aquellos que sólo pueden cosechar de lo que otros han sembrado, como Enzo Trossero o Hernán Darío Gómez, para citar un par de ejemplos.
En ese sentido, el perfil del nuevo entrenador debiera tener como modelo a Carlos De los Cobos, sin que sea necesariamente él uno de los candidatos, pero sí una muestra de lo que Guatemala requiere: un técnico que esté dispuesto a trabajar un proceso de varios años, comenzando con lo poco que tenemos y sumando a los muchachos que vayan surgiendo de las canteras.
Ojalá, entonces, que el Dr. Brayan Jiménez no vaya a hacer caso a los cantos de sirena y que no malgaste los pocos recursos de la Federación en algún entrenador que sólo nos haga perder dinero y tiempo.
Luego del desastre de la última administración del futbol es poco probable que podamos estar peor. Para ello, sin embargo, es preciso que la nueva década comience con decisiones inteligentes y eso es lo que esperamos de las nuevas autoridades de la Federación.
Termino deseando a todos un Feliz Año Nuevo, confiando en que 2,010 será mejor para todos los guatemaltecos y también para nuestro futbol.