El último…
11 de Mayo, 2010
El partido del sábado 8 de mayo entre Comunicaciones y Municipal fue el último que se jugó con césped natural en el estadio Cementos Progreso, el cual dentro de pocos meses tendrá gramilla sintética.
Ese pasto fue escenario de varios hechos históricos, como las coronaciones de Comunicaciones, Municipal y Xelajú MC, la conquista roja de su segundo Torneo Interclubes de Uncaf, varios encuentros de Selecciones Nacionales de todas las categorías y partidos internacionales a nivel de clubes, entre otros hechos que hoy recordamos.
Veinte años después de su inauguración, el estadio cementero tendrá una gramilla sintética en la que se escribirá una nueva historia.
El juego entre cremas y rojos también fue el último en el que la Familia García Granados tuvo alguna injerencia en Comunicaciones. Aunque en los últimos meses el Lic. Enrique Godoy ejerció una presidencia simbólica, de aquí en adelante sólo serán parte de la historia.
Transcurrieron más de cuarenta años desde que Don Raúl García Granados tomó el equipo y con fuertes inversiones lo hizo un conjunto respetado en Guatemala, en Centro América y en la zona de Concacaf, en la que disputó varias finales del torneo de Campeones, aunque todas ellas contra equipos mexicanos que terminaron victoriosos.
Los herederos de Don Raúl no tuvieron las mismas capacidades administrativas, viéndose obligados a desprenderse de un patrimonio familiar, el cual ahora está en manos del magnate de la televisión.
Siempre hablando de Comunicaciones, el del sábado fue el último en el que Julio César González estuvo en el banco, relevo que debe confirmarse oficialmente en el curso de este martes.
Al entrenador charrúa no se le puede negar que es un trabajador y quizás su mayor legado no sean los dos campeonatos obtenidos (uno de Liga y otro de Copa), o la aceptable actuación que tuvieron en la Liga de Campeones, sino haber inculcado en los jugadores cremas la disciplina y la disposición a trabajar, ya que jamás se escuchó de ellos una queja por entrenar a doble o triple turno, lo que contrasta con lo que sucede en otros equipos, en los que los técnicos terminan acomodándose para no tener una rebelión de los futbolistas.
González, empero, no logró que su equipo jugara como tal, siendo evidente la falta de conjunción de sus piezas y eso le pasó factura en muchos partidos, ya que no siempre las individualidades pueden resolver los encuentros.
El domingo pasado hubo de nuevo disparos y gases lacrimógenos en una cancha de futbol. Esta vez fue Coatepeque el escenario, luego que una semana atrás la violencia se hiciera presente en Malacatán.
Cómo quisiéramos que fuera la última vez que se dan estos hechos, pero en un país en el que reina la impunidad, lo más seguro es que continuarán.
También deseamos que esta sea la última vez que se autorizan inscripciones ilegales en las ligas federadas, las que volvieron un circo los torneos con intercambios de jugadores a granel.
En el plano internacional, el próximo fin de semana Manuel Pellegrini dirigirá por última vez al Real Madrid, ya que es poco probable que Florentino Pérez le respete el contrato. La razón para ello es que en diez meses el Ingeniero no pudo amalgamar las muchas figuras que tuvo a disposición, presentando una defensa de gelatina y un ataque que depende de la inspiración individual de sus jugadores.
Si Real Madrid tiene hoy una remota posibilidad de ganar la Liga, se debe a que en el último tramo del campeonato Cristiano Ronaldo se echó el equipo al hombro, y con sus goles y sus pases de gol mantuvo encendida la llama de la esperanza, pero la mano de Pellegrini brilló por su ausencia, especialmente en los juegos en los que se necesitó un plan inteligente para ganar, ya sea contra el Alcorcón, el Olympic de Lyon o el FC Barcelona.
Ya que menciono al Barsa, también espero que nadie intente imitar su estilo de juego. El futbol es jugar y dejar jugar, pero si un equipo acapara el control del balón con un promedio de 600 pases por partido, de los que más de 580 son para los lados o para atrás, lo que resulta es un monólogo difícil de digerir.
Adicionalmente, no siempre es productivo hacerse dueño de la pelota. Así, por ejemplo, en el partido de vuelta de la serie contra el Inter, Barcelona tuvo 75% de posesión de balón y sólo 4 remates al marco, de los cuales uno fue el gol, en el que el anotador partió en posición dudosa.
Por eso confío en que sea la última vez que aparece un equipo que juega a tocar, tocar, tocar y tocar, esperando que el rival se maree para hacer luego un pase entre líneas para anotar, porque eso podría obligar a la FIFA a poner una regla como en el baloncesto, en donde si a los 24 segundos de posesión de balón no hay tiro a la canasta, la pelota pasa al equipo adversario.
El partido del sábado 8 de mayo entre Comunicaciones y Municipal fue el último que se jugó con césped natural en el estadio Cementos Progreso, el cual dentro de pocos meses tendrá gramilla sintética.
Ese pasto fue escenario de varios hechos históricos, como las coronaciones de Comunicaciones, Municipal y Xelajú MC, la conquista roja de su segundo Torneo Interclubes de Uncaf, varios encuentros de Selecciones Nacionales de todas las categorías y partidos internacionales a nivel de clubes, entre otros hechos que hoy recordamos.
Veinte años después de su inauguración, el estadio cementero tendrá una gramilla sintética en la que se escribirá una nueva historia.
El juego entre cremas y rojos también fue el último en el que la Familia García Granados tuvo alguna injerencia en Comunicaciones. Aunque en los últimos meses el Lic. Enrique Godoy ejerció una presidencia simbólica, de aquí en adelante sólo serán parte de la historia.
Transcurrieron más de cuarenta años desde que Don Raúl García Granados tomó el equipo y con fuertes inversiones lo hizo un conjunto respetado en Guatemala, en Centro América y en la zona de Concacaf, en la que disputó varias finales del torneo de Campeones, aunque todas ellas contra equipos mexicanos que terminaron victoriosos.
Los herederos de Don Raúl no tuvieron las mismas capacidades administrativas, viéndose obligados a desprenderse de un patrimonio familiar, el cual ahora está en manos del magnate de la televisión.
Siempre hablando de Comunicaciones, el del sábado fue el último en el que Julio César González estuvo en el banco, relevo que debe confirmarse oficialmente en el curso de este martes.
Al entrenador charrúa no se le puede negar que es un trabajador y quizás su mayor legado no sean los dos campeonatos obtenidos (uno de Liga y otro de Copa), o la aceptable actuación que tuvieron en la Liga de Campeones, sino haber inculcado en los jugadores cremas la disciplina y la disposición a trabajar, ya que jamás se escuchó de ellos una queja por entrenar a doble o triple turno, lo que contrasta con lo que sucede en otros equipos, en los que los técnicos terminan acomodándose para no tener una rebelión de los futbolistas.
González, empero, no logró que su equipo jugara como tal, siendo evidente la falta de conjunción de sus piezas y eso le pasó factura en muchos partidos, ya que no siempre las individualidades pueden resolver los encuentros.
El domingo pasado hubo de nuevo disparos y gases lacrimógenos en una cancha de futbol. Esta vez fue Coatepeque el escenario, luego que una semana atrás la violencia se hiciera presente en Malacatán.
Cómo quisiéramos que fuera la última vez que se dan estos hechos, pero en un país en el que reina la impunidad, lo más seguro es que continuarán.
También deseamos que esta sea la última vez que se autorizan inscripciones ilegales en las ligas federadas, las que volvieron un circo los torneos con intercambios de jugadores a granel.
En el plano internacional, el próximo fin de semana Manuel Pellegrini dirigirá por última vez al Real Madrid, ya que es poco probable que Florentino Pérez le respete el contrato. La razón para ello es que en diez meses el Ingeniero no pudo amalgamar las muchas figuras que tuvo a disposición, presentando una defensa de gelatina y un ataque que depende de la inspiración individual de sus jugadores.
Si Real Madrid tiene hoy una remota posibilidad de ganar la Liga, se debe a que en el último tramo del campeonato Cristiano Ronaldo se echó el equipo al hombro, y con sus goles y sus pases de gol mantuvo encendida la llama de la esperanza, pero la mano de Pellegrini brilló por su ausencia, especialmente en los juegos en los que se necesitó un plan inteligente para ganar, ya sea contra el Alcorcón, el Olympic de Lyon o el FC Barcelona.
Ya que menciono al Barsa, también espero que nadie intente imitar su estilo de juego. El futbol es jugar y dejar jugar, pero si un equipo acapara el control del balón con un promedio de 600 pases por partido, de los que más de 580 son para los lados o para atrás, lo que resulta es un monólogo difícil de digerir.
Adicionalmente, no siempre es productivo hacerse dueño de la pelota. Así, por ejemplo, en el partido de vuelta de la serie contra el Inter, Barcelona tuvo 75% de posesión de balón y sólo 4 remates al marco, de los cuales uno fue el gol, en el que el anotador partió en posición dudosa.
Por eso confío en que sea la última vez que aparece un equipo que juega a tocar, tocar, tocar y tocar, esperando que el rival se maree para hacer luego un pase entre líneas para anotar, porque eso podría obligar a la FIFA a poner una regla como en el baloncesto, en donde si a los 24 segundos de posesión de balón no hay tiro a la canasta, la pelota pasa al equipo adversario.