Maratón
9 de Marzo, 2010
En eso se convertirá el campeonato de Clausura: en un maratón futbolístico, en el que sólo los más fuertes sobrevivirán.
En la Liga Nacional muchas cosas han mejorado en los últimos años, pero ha faltado una comisión técnica que asesore al Comité Ejecutivo en temas que los dirigentes no conocen y, producto de esa carencia, tenemos ahora dos campeonatos de 28 fechas cada uno, torneos a los que podemos llamar de cualquier manera, menos “cortos”.
El plazo fatal dado por FIFA para la finalización de todas las competencias nacionales el 16 de mayo, obligará a nuestros equipos a jugar cada tres o cuatro días, lo que no será bueno para nadie, porque los futbolistas se dedicarán más a jugar que a entrenar, con la enorme posibilidad de lesiones musculares al por mayor, mientras los pocos aficionados que aún van a los estadios serán más selectivos, ya que no hay bolsillo que aguante para acudir a ver futbol dos veces por semana.
Todo esto se pudo haber evitado con un sistema de competencia diferente, pero los dirigentes se empecinaron en jugar a dos vueltas todos contra todos, siendo más que obvio el error cometido.
Peca también la Federación, cuyo comité ejecutivo anterior avaló el sistema de competencia sin que hubiera la suficiente materia gris que les hiciera comprender que dos torneos de 28 fechas cada uno no se pueden programar en nueve meses, por lo que pudieron vetar la propuesta de la liga y hacerlos cambiar a un sistema viable.
En el Clausura 2010 tendrán la excusa de que el Mundial de Sudáfrica les obligó a apresurar el torneo, pero, si no cambian la forma de jugar, en los siguientes campeonatos también tendrán un calendario demasiado apretado que no dejará lugar para la Copa y probablemente también consuma algunas fechas FIFA.
Entre tanto, los equipos con más jugadores en sus plantillas serán los beneficiados, porque ellos podrán ir rotando elementos para que no sufran tanto desgaste, como sí lo tendrán aquellos clubes con plantel reducido.
En eso se convertirá el campeonato de Clausura: en un maratón futbolístico, en el que sólo los más fuertes sobrevivirán.
En la Liga Nacional muchas cosas han mejorado en los últimos años, pero ha faltado una comisión técnica que asesore al Comité Ejecutivo en temas que los dirigentes no conocen y, producto de esa carencia, tenemos ahora dos campeonatos de 28 fechas cada uno, torneos a los que podemos llamar de cualquier manera, menos “cortos”.
El plazo fatal dado por FIFA para la finalización de todas las competencias nacionales el 16 de mayo, obligará a nuestros equipos a jugar cada tres o cuatro días, lo que no será bueno para nadie, porque los futbolistas se dedicarán más a jugar que a entrenar, con la enorme posibilidad de lesiones musculares al por mayor, mientras los pocos aficionados que aún van a los estadios serán más selectivos, ya que no hay bolsillo que aguante para acudir a ver futbol dos veces por semana.
Todo esto se pudo haber evitado con un sistema de competencia diferente, pero los dirigentes se empecinaron en jugar a dos vueltas todos contra todos, siendo más que obvio el error cometido.
Peca también la Federación, cuyo comité ejecutivo anterior avaló el sistema de competencia sin que hubiera la suficiente materia gris que les hiciera comprender que dos torneos de 28 fechas cada uno no se pueden programar en nueve meses, por lo que pudieron vetar la propuesta de la liga y hacerlos cambiar a un sistema viable.
En el Clausura 2010 tendrán la excusa de que el Mundial de Sudáfrica les obligó a apresurar el torneo, pero, si no cambian la forma de jugar, en los siguientes campeonatos también tendrán un calendario demasiado apretado que no dejará lugar para la Copa y probablemente también consuma algunas fechas FIFA.
Entre tanto, los equipos con más jugadores en sus plantillas serán los beneficiados, porque ellos podrán ir rotando elementos para que no sufran tanto desgaste, como sí lo tendrán aquellos clubes con plantel reducido.