Seguir fomentando la mediocridad con ese “tremendo” formato que se inventaron para el próximo torneo, hacerse de la vista gorda con las deudas a sus trabajadores con los famosos finiquitos, buscar su propio beneficio y no el del deporte en sí, son solo algunas de las cosas que dejó la última asamblea de nuestra cada vez más devaluada Liga Nacional.
Ya han sido varias las ideas y cambios que se han realizado en cuanto a la reglamentación de nuestro futbol. Lo triste es que ninguna ha funcionado. El cambio a torneos cortos siguió dándole títulos a los más grandes, no existe manera de que los estadios registren un mejor ingreso, la utilización de cuatro extranjeros no mejora para nada el espectáculo, en fin, cuesta entender de dónde salen estas ideas y bajo qué parámetros o bases se toman dichas decisiones.
Con el tema del supuesto amaño de partidos, la situación no está muy clara todavía, pero como ya se dijo, lo ideal para todos los que seguimos este deporte es que los involucrados sean inocentes, y si lastimosamente no es así, sería la oportunidad de sentar precedentes, imponer sanciones y controles para que no vuelva a suceder.
Nuestro futbol sigue en un abismo del que parece nadie quiere sacarlo, el tiempo pasa y el futbol guatemalteco ha pasado de estar estancado a retroceder.
