¿Estadios o monumentos?

En las próximas semanas será instalado en el estadio nacional un nuevo marcador electrónico, el cual contará con una pantalla de video gigante. La estructura medirá más del doble que la actual y no tendrá nada que envidiarle a las que cotidianamente vemos en transmisiones televisivas de eventos internacionales.

Este moderno instrumento contrastará con un estadio viejo que ha sido maquillado varias veces, pero que es poco funcional, siendo lo peor que es imposible hacerle una verdadera remodelación o, mejor aún, demolerlo y construir uno completamente nuevo, con todas las facilidades, comodidad y seguridad para los asistentes, incluyendo a los deportistas.

La razón para ello no es solo la falta de dinero, sino el hecho de que el Doroteo Guamuch fue declarado monumento nacional. Pero no es el único, porque en Quetzaltenango no fueron pocos los que se rasgaron las vestiduras cuando no hace mucho se mencionó vagamente un proyecto imaginario de construir un nuevo Mario Camposeco.

Ninguno de los dos es un prodigio de la arquitectura, una joya arqueológica o un vestigio colonial, pero nadie los podrá tocar hasta que decidamos si queremos estadios o monumentos.

Este artículo también fue publicado en la sección de Deportes de NUESTRO DIARIO el miércoles 5 de abril.

Carlos Muralles

Médico y periodista deportivo